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"Nada podemos esperar sino de nosotros mismos"   SURda

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30-06-2019

Por Carlos Revello

Joaquín Torres García

SURda

Notas

E. Baez

 

Huellas

 

El viento borra las huellas de las gaviotas.

Las lluvias borran las huellas de los pasos humanos.

El sol borra las huellas del tiempo.

Los cuentacuentos buscan las huellas de la memoria perdida, el amor y el dolor, que no se ven, pero no se borran.

 

Eduardo Galeano, El cazador de historias

 

 

La noticia del fallecimiento de Carlos Enrique Revello Urruspil (Cacho) nos llegó por una llamada telefónica de Héctor Grimon y Matilde la llegada de ese vacío que deja en nuestra memoria, su muerte.

Hoy, con la triste noticia, lamentamos estar lejos y de Montevideo, no poder estar presente en su velorio, no poder estrechar la mano de su hermano Víctor y familia y su amigo inseparable Héctor.

Amigos, de militancia nacida en en el exilio sueco, conjuntamente con muchos compañeros de la diáspora, teníamos claro y muchos motivos para dudar muy seriamente de las versiones oficiales de las causas de la derrota; con tantos presos y rehénes en las cárcels; era un deber imperioso de militantes, la reorganización de las bases tupamaras en el exilio europeo.

Carlos era un estudioso investigador de la historia de los Tupamaros; leía minuciosamente todos los libros y documentacón sobre la historia reciente que llegaba a sus manos, pero no solo leía sino que volcaba sus conocimientos en sus círculos más cercanos, y no tan cercanos, escribiendo artículos y dando charlas u organizando reuniones.

Militó en el MLN (Tupamaros) y estuvo preso en Puntas de Rieles de 1972 a 1973, luego exiliado en Argentina y por último en Suecia que fue su segunda patria.

Profesor de historia; fue director de Radio Sur en Estocolmo y en Montevideo dirigió un programa de radio financiado por las bases tupamaras. Fundador y miembro del Comité de Redacción de SURda y firmaba sus artículos con el apodo  (c.e.r.)

Evocar su figura para los que lo conocimos muy de cerca no es difícil: no tenía pelos en la lengua y con su pluma sagaz no dejaba "títeres con cabeza", contra los poderosos, contra los burócratas y aparatistas de la linea oficial, contra las cúpulas encaramadas en el poder estatal, contra el cretinismo parlamentario, contra los jefes tupamaros renegados; tanto que sus detractores lo apodaban el "loco". Con sus compañeros fue un amigable crítico; pero escuchaba con respeto y cariño, y aceptaba en silencio las críticas, porque nunca fue un necio.

Podemos decir sin equivocarnos que el amor y pasión de su vida fue la política, la investigación, el dabate; silenciando a sus oponentes con su contundente retórica e implacables argumentos.

Carlos era muy inteligente, culto y curioso, le interesaban todos los temas: desde la música a la pintura y el arte.

Carlos vivió su vida hasta sus últimos días como quiso vivirla: gozando de ella a su manera, sin importarle las consecuencias. Con casa propia heredada y su pequeña pensión, sin mujer, hijos ni nietos, para qué preocuparse por su corto futuro? Tenía lo suficiente para sobrevivivir con su sencillo estilo de vida; un buen vino, acariciando a su perro y su gato; degustando algún asado, que preparaba minuciosamente entre algunos tragos, en la churrasquera de su casa y el infaltable cigarrillo del que se negó abandonar.

 

Evocando a Raúl Sendic (Bebe) escribió: “ La vida política, que rehace después de la liberación de las prisiones. Es el primero que marca que la  ”democracia”  en la que la izquierda toda se lanzaba con gritos de aleluya, era meramente una  ”primavera democrática”.

Fue el primero también que señaló que era necesario  un frente más amplio que el Frente Amplio.

Cualquiera de estos señalamientos, levantó entonces, polvaredas. Gestos torcidos. Sus críticos de entonces, han comprobado, que Sendic –también se le llamaba internamente  ”el águila”-  veía más lejos que ellos. Era nomás primavera democrática que había que afianzar. Y los hechos lo siguen demostrando.”

Carlos fue siempre un crítico implacable sacudía los grandes mitos; en otro artículo nos dice: "El viejo MLN-Tupamaros, la expresión más alta de la lucha de clases en el Uruguay de los años 60 y 70, muy superior a toda la vieja izquierda parlamentaria y reformista, pertenece hoy a la prehistoria. Lo que subsiste y quiere vestirse con sus viejos andrajos, es el EME-Pepismo que pronto morirá como el caudillo electoralista y reformista que hoy la acaudilla, rodeado de una camarilla gubernamental de alcahuetes y adulones, muchos de ellos corruptos. A través de ellos no habrá ninguna “liberación nacional” ni mucho menos “socialismo” alguno.

El camino no pasa por renegar de lo hecho, sino someterlo a un escrutinio impiadoso. Y entendámosnos, aquí no se trata de ninguna “vuelta” a partidos burgueses, que algunos quieren llamar “fundacionales”. Las inmundas divisas que nacieron en la batalla de Carpintería para diferencias las huestes de dos ególatras. Nada de eso. Esos partidos bien muertos están ante la opinión pública actual. Los mata su mismo pasado espurio.

Nuestra mira esta puesta en la izquierda. Una izquierda que no plantee adaptarse y convivir con el capitalismo. Una izquierda que lo supere, que vaya más allá del mismo. Una izquierda que sea capaz de luchar y convocar a lucha y a la victoria por la sociedad “de los productores, libremente asociados”. Una sociedad donde los explotadores deben ser eliminados sistemáticamente y cueste el tiempo que cueste."

 

Vaya un abrazo fraternal y dolorido para Víctor y familia, en éste trago tan amargo.

Por Carlos Revello un buen militante, un buen amigo. Arriba los que luchan!!

Por la redacción de SURda

E. Baez

 

 

 

 

 

 



 
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